El profesor llega al laboratorio y pregunta “¿Os habéis leído el guion de la práctica?”. Entonces se hace el silencio, y sólo se escucha el reloj de la pared hacer tic tac…

Esta es una de las situaciones que viven a diario los profesores que se llevan a sus alumnos al laboratorio…

Y es que uno de los mayores retos del laboratorio es que los alumnos al mismo tiempo que realizan el experimento entiendan lo que están haciendo. La tarea parece sencilla, basta con pedirles que antes de la práctica se lean el guion. Y ya está, ¿verdad? El día de la práctica todos los alumnos llegan con el temario bien aprendidito, y todos saben perfectamente cómo hacerlo. Bueno… pues todos sabemos que nada más lejos de la realidad. Con suerte se la habrá leído un alumno. Pero, ¿cómo podemos solucionarlo?

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Hoy en la clase de Didáctica de la FyQ nuestra profesora María Jesús nos ha mostrado una alternativa muy útil. En vez de explicar la práctica con un guion, al entrar al laboratorio en cada mesa de trabajo había una tableta con un vídeo preparado, donde se explicaba brevemente la práctica. En tres minutos todos sabíamos lo que teníamos que hacer. Probablemente en un instituto no tengamos tantas tabletas disponibles, pero igualmente es mucho más probable que los alumnos se vean un vídeo de 3 minutos a que se lean un guion de 3 páginas. Con este truquillo conseguiremos que muchos más alumnos (con un poco de suerte la mayoría) entiendan lo que están haciendo durante la práctica. Sólo hay un pequeño problema que también hemos comentado durante la sesión de clase. ¿Dónde está la competencia lectora?

El lenguaje constituye el núcleo de la inteligencia humana porque permite la comunicación y el aprendizaje, porque aumenta nuestra capacidad de pensar, anticipar y proyectar, y, en tercer lugar, porque es una poderosa “tecnología del yo” que facilita la dirección de la propia conducta.

José Antonio Marina

 

Nuestros alumnos cada día leen menos. No es ninguna sorpresa. Basta con leer sus redacciones y ver las faltas de ortografía. Y al mismo tiempo que su ortografía cojea, el léxico se ve igualmente maltratado. Esto no es sólo una amenaza para el propio lenguaje, sino para la capacidad de desarrollo de la inteligencia. Como defiende José Antonio Marina, el lenguaje es necesario para que se produzca el pensamiento, por lo que parece razonable inducir que un menos lenguaje implica una menor capacidad de reflexión.

¿Cuál es tu opinión al respecto? ¿Deberíamos insistir en que los alumnos se lean el guion para trabajar la competencia lectora, o es preferible ofrecerles un video para asegurarnos de que entienden lo que están haciendo durante la práctica?

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